Buenas Prácticas

22 Enero, 2017

Hacia un modelo empresarial más responsable

La preocupación por el medio ambiente, la aplicación de políticas de conciliación familiar, la transparencia informativa y la acción social son algunos de los conceptos que incluye la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). La ONG Economistas Sin Fronteras y el Centro de Cooperación y Acción Solidaria de la UBU organizaron esta semana en la Facultad de Ciencias Económicas una jornada en la que tres expertos en RSC ofrecieron una visión actual sobre estas prácticas.
Marta de la Cuesta González, doctora en CC Económicas por la UNED y cofundadora de Economistas sin Fronteras, realizó un balance positivo de la implantación de las medidas de responsabilidad social en las empresas en los últimos diez años. “A finales de los 90 apenas había nada, ni en empresas ni en instituciones públicas, hoy existe un Consejo Estatal de RSC,  una ley de economía sostenible y redes empresariales”, explicó.
A su juicio, ha calado entre las empresas esta nueva forma de entender la actividad, aunque en un principio llegó como una forma de mejorar su imagen ante la sociedad, ahora los comportamientos más éticos cada vez están más extendidos. Ha sido una década en la que muchos han pasado del discurso, a la gestión y están viendo resultados positivos en sus negocios en cuanto a su producción y a su eficiencia”, aseguraba esta experta en RSC.
Como ejemplo, De la Cuesta explicaba que las acciones hacia un consumo energético responsable y la incorporación en la gestión de aspectos laborales que propicien un capital humano más comprometido con su institución pueden permitir a las empresas abrir nuevos mercados y tener más ingresos.
En su opinión, la crisis económica ha puesto de manifiesto que las “malas prácticas” en RSC tienen sus efectos negativos económicos por lo que es necesario avanzar hacia una corresponsabilidad social. “Una actividad financiera desenfrenada o la especulación inmobiliaria han tenido un impacto económico nefasto”, explicaba De la Cuesta, que destacó la importancia de trabajar a largo plazo y no sólo en el ámbito cortoplacista.
Por su parte, José Miguel Rodríguez, doctor en Ciencias Económicas y profesor en la UVA, destacó los contrastes entre los modelos de RSC de las grandes empresas y lo que debería ser en la realidad. En este sentido, explicó que muchas compañías implantan medidas intentando mejorar su reputación e imagen en la sociedad, cuando en realidad deberían caminar hacia políticas integradas de responsabilidad social. “Las empresas no deben sólo preocuparse por los beneficios para sus accionistas, sino tener en cuenta a todos los partícipes desde los acreedores, los trabajadores, las comunidades locales, los clientes e incluso el medio ambiente”, aseguró, Rodríguez, que añadió que las empresas “están todavía lejos de ese modelo integrado de RSC”.
En la misma línea, José Ángel Moreno Izquierdo, vicepresidente de Economistas sin Fronteras, expuso la visión de las ONG y de las asociaciones ciudadanas en relación con la responsabilidad social corporativa. “La empresa tiene una concepción instrumental de estas medidas porque llegan a la conclusión de que es bueno para las empresas, pero las organizaciones sociales defendemos la responsabilidad social por su valor intrínseco y ético”, precisaba.
En este sentido, afirmó que estas políticas versan sobre aspectos “irrenunciables” como las relaciones justas entre las empresas y la sociedad con la que se relaciona.

Desde Economistas sin Fronteras consideran que la RSC no debe dejarse a la libre elección de las empresas como hasta ahora, sino que el respeto a los Derechos Humanos, la transparencia y el respeto al medio ambiente deben estar regulados por ley. “Al margen del color político, en casi todos los países avanzados las Administraciones públicas se están preocupando cada vez más por estos temas de cara a regular estos aspectos”, concluyó.
Fuente: Fundación entorno