En 2003, la Comisión Europea puso de relieve el potencial de la contratación pública ecológica por primera vez en la Unión Europea a través de su comunicación sobre la política de productos integrada.
En 2004, las directivas 2004/17/CE y 2004/18/CE, que constituyen el marco europeo para la adjucación de contratos, explicaban cómo pueden los compradores integrar la dimensión medioambiental en el proceso de adjudicación.
El manual de la Comisión "¡Compras ecológicas!", adoptado en agosto de 2004, tiene como objetivo terminar de aclarar cómo se pueden utilizar estas nuevas normas para celebrar contratos públicos ecológicos.