Las universidades no pueden vivir al margen de la sociedad y su labor dentro de la sostenibilidad debe impregnar todas sus acciones. Esta es una de las ideas expresadas por Anna María Geli.
Pregunta. ¿Deberían ser las universidades pioneras en la cultura de la sostenibilidad?
Respuesta. La universidad como formadora de los/as futuros profesionales que incidirán de una manera u otra en el territorio y en la toma de decisiones, así como en su tarea de generar conocimiento, desarrollar paradigmas metodológicos y estimular el pensamiento crítico, tiene el compromiso y el deber ético de adoptar el desarrollo sostenible de manera que repercuta en todas sus actuaciones y área de influencia.
P. ¿Lo son?
R. Con la Declaración de Talloires en 1990, se asumía que las instituciones de enseñanza superior debían liderar el desarrollo, creación, apoyo y mantenimiento de la sostenibilidad. Al principio eran pocas universidades las firmantes de la declaración. Citando a Edgar Morin “de la iniciativa minoritaria, a veces incomprendida, se avanza hasta diseminar la idea que al difundirse se convierte en fuerza activa”. En la actualidad la comisión sectorial CADEP (Calidad Ambiental, Desarrollo sostenible y Prevención) de la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) está formada por 60 universidades en proceso de ambientalización.
P. Dígame tres conceptos en los que se apoya el desarrollo sostenible de una universidad.
R. Corresponden a las tres dimensiones en que se basa el triángulo de la sostenibilidad de Fusco, que tienen como objetivo el equilibrio entre la equidad social, el desarrollo económico y el equilibrio ecológico.
P.¿Cuál de ellos es más prioritario?
R. La figura del triángulo sitúa en cada vértice el 100% de cada una de las dimensiones de la sostenibilidad: social, económica y ecológica. La situación ideal, sin priorizar, es la que se situaría en el centro del triángulo en equilibrio entre las tres dimensiones.
P. Dígame una expresión distinta a la sostenibilidad.
R. En sus inicios, para los planes estratégicos universitarios, en la mayoría de los casos se utilizaba la expresión Ambientalización universitaria, como integración del medio ambiente en todos los ámbitos. Se entendía como la totalidad de aspectos que relaciona calidad de vida con el entorno. Por tanto incluye aspectos socioeconómicos y, por descontado, los vectores ambientales (residuos, movilidad, agua, energía). De la misma forma, se reconocían los impactos de la actividad universitaria y las propuestas para dar solución a dichos impactos. Otras expresiones como planes de calidad ambiental, de gestión ambiental, desarrollo sostenible o de sostenibilidad universitaria, si bien tienen algunas diferencias entre sí, vienen a ser sinónimos.
P. Todo el mundo entiende qué es un edificio sostenible, en el que, por ejemplo, no genera C02, pero ¿se puede hablar de conocimiento sostenible?
R. Es el conocimiento complejo, donde interactúan dos sistemas: sociedad y naturaleza. Es el conocimiento que atiende a los valores de justicia, solidaridad, equidad y equilibrio y que aplica los principios éticos universalmente reconocidos y el respeto a la diversidad.
P. Usted ha dicho que el punto de partida fue la declaración de Talloires de los 90, pero ¿cuándo se produce el gran impulso medioambiental?
R. El gran impulso, favorecido en parte por el incremento de la normativa ambiental a todos los niveles, ha sido a lo largo de la última década en que han ido apareciendo diferentes estrategias de promoción de la cultura de la sostenibilidad en las universidades: planes estratégicos de ambientalización, agendas 21 universitarias, certificaciones ISO 14001 o sistemas de gestión EMAS, etc.
P. Vayamos a varios ejemplos en donde se puede ser sostenible y cómo
El papel
Reduciendo el consumo por ejemplo con la e-administración, uso de papel con etiqueta ecológica.
La movilidad
Promoción de sistemas alternativos al uso indiscriminado del vehículo particular, como andar, la bicicleta (sistemas de préstamo universitario), convenios con el transporte público y el “carpooling” o coche compartido.
La organización de las clases, el conocimiento Presencial, no presencial, en red. Introduciendo la competencia transversal en sostenibilidad en todos los grados.
La calefacción
Adaptar como temperaturas de consigna 21ºC en invierno y 26ºC en verano. En el diseño arquitectónico de los edificios (criterios bioclimáticos). La corresponsabilización del consumo energético por centros, la figura del gestor energético, etc.
Financiación
La implementación, monitoreo y revisión de los planes de ambientalización universitaria requiere de estructuras estables (oficinas verdes, de medio ambiente, de sostenibilidad, etc.) con dotación de personal y asignación presupuestaria propia.
Las actitudes cotidianas, los hábitos
Liderando el proceso y dando ejemplo del modelo de gestión, en la docencia y en la investigación.
La investigación
La ambientalización de la investigación es, por la vía de la estrategia a medio/largo plazo, el camino más consistente y coherente hacia la ambientalización de los curriculum universitarios y en consecuencia de su práctica profesional en el ámbito laboral. Aceptando
que la investigación es el motor de excelencia de la docencia universitaria y la generadora de paradigmas conceptuales y metodológicos, la introducción de la sostenibilidad desembocará inevitablemente en una pieza clave en la generación del nuevo modelo.
P. ¿En qué aspectos ha habido más transformación?
R. En el funcionamiento y las infraestructuras: reducción de residuos, reciclaje y ahorro energético.
P. ¿Qué falta?
R. Seguir avanzando en el cambio que supone la nueva cultura de la sostenibilidad en nuestra sociedad y especialmente en la incorporación del concepto de sostenibilidad en el ámbito curricular para impregnar la formación de los futuros profesionales.
P. La crisis ¿es una oportunidad?
R. La crisis nos obliga a reflexionar sobre el uso de los recursos y mejorar la eficiencia. Es una oportunidad de trabajar mejor y de manera más sostenible.
P. ¿Se utilizan protocolos a la hora de adquirir productos o servicios sostenibles?
R. Cada vez hay más universidades que están implementando la “compra verde” en su gestión cotidiana.
P. ¿Me puede poner algún ejemplo?
R. El mantenimiento de zonas verdes bajo criterios de jardinería ecológica, la demanda de certificaciones de gestión ambiental en las empresas concesionarias, las etiquetas ecológicas en productos, la introducción de productos de comercio justo en las
cafeterías o contratación de energías renovables.
P. Pero los parkings están atestados de coches
R. El modelo imperante de movilidad basado en el uso indiscriminado del vehículo particular es un problema de primer orden en nuestras ciudades y por tanto, también, en nuestros campus. Hay que buscar alternativas pues somos parte del problema. Pero las soluciones no pasan solo por la gestión de la movilidad universitaria. Se requieren sinergias y la implicación de todas las administraciones a distintas escalas.
P. La política expansiva de situar las universidades fuera de los centros urbanos no ayuda en nada
R. Tenemos una gran diversidad de asentamientos de carácter policéntrico en nuestras ciudades: campus universitarios en el extrarradio derivados del Mayo del 68 con lo que se “expulsó” a los estudiantes de los centros históricos; los campus en los centros históricos y zonas de ensanche de la ciudades. Cada uno genera unos flujos de movilidad distintos. Los
campus del extrarradio actúan como “pequeños núcleos municipales” con las consecuentes necesidades de cubrir todos los servicios, no sólo la movilidad, sino las infraestructuras urbanísticas, la recogida de residuos, etc. Todo esto incrementa la complejidad de su gestión y su relación con la administración local en un modelo que no responde a la planificación
sostenible compacta de nuestras ciudades.
Rafael Bardají
Número 17. Revista esPosible editada por www.ecodes.org